JOSÉ D. RIVERA

franjaim

Santiago, Chile

Toda esa “experiencia” me hizo saber que necesitaba hacer algo con mi forma de transportarme, con mi vida

Administro Cafeterías y desde hace años trabajo como Supervisor de Operaciones. Básicamente debo visitar constantemente una decena de locales repartidos por todo Santiago. Si ya es tóxico ir y volver del trabajo en hora punta; imagínate pasar el día manejando: No importa que tan cómodo o lujoso sea tu auto; igual termina matándote. Manejas muchas horas al día y terminas agotado, estresado, ansioso, comes lo que pillas en la calle, pierdes mucho tiempo y ganas mucho peso. Para qué hablar de los gastos asociados: se me iba buena parte del sueldo en transporte.

Toda esa “experiencia” me hizo saber que necesitaba hacer algo con mi forma de transportarme, con mi vida.

Durante un par de años, me cambié a un trabajo que me quedaba cerca (unos 7 km), me compré una bici y me bajé del auto. Fue la mejor decisión: La bici te da energía, vas donde quieras y a tu propio ritmo. ¡Chao tacos! Cada trayecto en bici es A-B, y como la bici es mucho más rápida, tienes mucho más tiempo “extra” para tener vida y si le sumas la plata que se ahorra al mes, es como si te pagaran por pedalear!

Hoy he vuelto a trabajar supervisando locales y nuevamente debo usar la camioneta de la empresa para mis traslados por trabajo; pero mi experiencia ciclista cambió para siempre mi enfoque: Ahora minimizo lo más posible los viajes motorizados, ando con una plegable en el pick up y cuando hay tacos, dejo la camioneta a unas cuadras de mi destino y me bajo y pedaleo! el tiempo que paso en el auto en la semana se redujo drásticamente, y el finde ya casi ni ocupo mi auto.

Cuando llego más temprano en la semana, salimos a pasear con mi esposa y nuestro perrito en su carro de arrastre. El finde lo llevamos a algún parque. Gastón es un perro cletero: va a todas las cicletadas, le gusta la velocidad y alega si nos detenemos!

Para andar en bici en la ciudad no se necesita ropa especial o andar con un montón de accesorios a cuestas: Tengo una bici plegable con luces potentes y un bolso que permite llevar cosas (su botellita de agua, guantes y casco). Uso la ropa normal de cada día. Eso si, en el bolso llevo un arnés reflectante para hacerme visible cuando está oscuro… pero nada más.

Me gustan las plegables porque la puedes dejar en cualquier rinconcito y no necesitas depender de que haya un bicicletero. Es muy práctica: si cambian los planes o necesito ir lejos; puedo subirla a bordo de un bus o llevarla en el metro. Nunca me separo de ella!

Cuando pedaleo en avenidas llenas de micros y 4x4s, mi estrategia es llevar el ritmo del tráfico; andar a una velocidad con el resto, estar muy atento en 360 y anticipar maniobras. Mucha gente considera el andar en bici por la calle un acto suicida, pero si te integras al entorno, no pasa nada; si eres prudente y respetuoso; se te devolverá y los chilenos somos amables, más de lo que uno cree. Pero debo reconocer que la calle requiere una actitud valiente y toma tiempo acostumbrarse.

Cuando veo “veredistas” quisiera bajarlos de una oreja; pero entiendo que es por falta de seguridad. Para pasar de la vereda a la calle en avenidas, hay que tener huevos. Y eso no es justo. No es justo con los niños, los discapacitados y los adultos mayores, tanto los que caminan esas veredas como los que empiezan a pedalear. Andar en bici en nuestras calles no tiene por qué ser un deporte extremo; debiese ser tan placentero como pasear.

Por lo mismo, creo que urge infraestructura: Una RED abundante de ciclovías segregadas y de alto estándar. Bajarse del auto es posible, aún sin “infra”; pero es mucho más tentador con ella.

El cambio tampoco lo hace sólo el equipamiento vial. Parte principalmente por nosotros, los propios los ciclistas: somos embajadores y tenemos la misión de dar el ejemplo y usar positivamente y con respeto los espacios públicos. Implica buena onda en la calle y también en las redes sociales que usemos. Así nos volvemos influyentes y sumamos voluntades a nuestra visión.

Veo mucho ciclista “Cara de Automovilista”: Amargados, no sonríen, no saludan, pelean… No entiendo. Si queremos demostrarle a todos que la bicicleta es “la” mejor opción en transporte; no sólo debe ser siendo más rápidos y eficientes, sino más felices. Entonces más personas dejarán el auto en casa y saldrán como nosotros a pedalear…

Al final, ¿Quién no quiere un poco más de tiempo, dinero y por sobre todo, de felicidad?


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